La fe mueve montañas y hay pocas que se le resistan a este Espanyol, que con poco hace mucho, que con un fútbol sin manufacturar le alcanza para aspirar a Europa. Eso le aclaró al Celta, juego de frac y diamantes, oda al buen gusto, pero insuficiente para doblegar la creencia blanquiazul. Empate de librillos antagónicos, aunque espectáculo por barba.