Paul Vanoostveen corrió hasta vaciar el contador. Y lo hizo por algo tan poco ortodoxo como tentador: burritos gratis durante un año y acceso ilimitado a un spa. El ultrafondista de Toronto se impuso en la Burrito League tras sumar casi 1.000 kilómetros en 31 días, una barbaridad sostenida a base de constancia y vueltas repetidas a un circuito de apenas 400 metros en Liberty Village.