Todavía vestida de Zendaya en el desierto de Dune, Olivia Smart grita, puro entusiasmo y alivio: “¡Vamos!” La danza del patinaje tiene tanto de expresión artística, originalidad, tendencia a la trascendencia y emoción como de dificultad técnica, la capacidad de introducir curvas y arabescos en un diseño tan estrictamente reglamentado de sucesión de twizzles, pasos, elevaciones, serpentinas y acarreamientos en curva y rectos, y medidos al segundo los contactos, y la final de los Juegos Olímpicos en la pista de Milán es, más que nada, una pelea de sensibilidades y voluntad, vanguardia contra tradición rancia, elegancia contra tópicos. Es decir, Olivia Smart -Tim Dieck o Laurence Fournier-Guillaume Cizeron, y el resto.