Cuando Mario Soriano marca, el Dépor nunca pierde
Con la excepción de su año de cesión en el Eibar, Mario Soriano lleva ya un lustro ligado a los designios del Deportivo. Desde que aterrizó como un futbolista cedido por el Atlético de Madrid en el verano de 2021, hasta que firmó en propiedad en 2022 y cuando regresó de la experiencia en el conjunto armero en 2024, tras el ascenso del conjunto herculino a Segunda División. En estos casi 150 partidos con la elástica blanquiazul ya ha festejado 22 goles, que se han traducido en 17 triunfos, tres empates y apenas dos derrotas. El Joker se ha convertido en el corazón y la cabeza del centro del campo de Antonio Hidalgo, pero también presume de ser un seguro de vida cada vez que perfora la portería contraria.
La derrota contra el Albacete en la final del play off de ascenso de 2022 y un circunstancial 2-1 contra el Unionistas de Salamanca cuando en el curso 22-23, cuando el equipo de Óscar Cano comenzaba a desinflarse, son las dos únicas ocasiones en las que un gol de Mario Soriano no sumó puntos. Antes, entre y después de esas dos excepciones, todas las celebraciones del futbolista madrileño con los brazos abiertos han aportado puntos a la buchaca deportivista.
Desde ese pinchazo en Salamanca, Mario ha sumado once goles en partidos oficiales, que se han convertido en 31 puntos. El 1-1 contra el Zaragoza la temporada pasada en Riazor evitó el pleno de triunfos. Incluso en su estancia en el Eibar marcó tres goles, todos en partidos en los que su equipo sumó al menos un punto.
No existen las casualidades
Las cifras no son fruto de la casualidad, sino de la importancia de un jugador capital que ha crecido a pasos agigantados desde que llegó con 18 años al proyecto que, entonces, empezaba a comandar Borja Jiménez. Se ganó su hueco a base de esfuerzo, pero su impacto desde que el Dépor subió a Segunda ha ido en aumento tanto en el juego como en la importancia de sus dianas para definir los partidos.
El curso pasado marcó un golazo desde fuera del área contra el Eibar en el tiempo añadido para firmar el 1-0 y desatar la locura en Riazor. Encarriló también el 0-1 definitivo contra el Burgos, abrió la lata en el asalto al Carlos Tartiere (1-2) contra el Oviedo y decantó el 1-0 contra el Cádiz en Riazor para dejar casi sentenciada la permanencia con casi dos meses de margen.
El Joker no solo fue un catalizador de la permanencia holgada de los pupilos de Óscar Gilsanz el curso pasado. Esta temporada ha asumido el paso al frente y las nuevas exigencias de un proyecto con argumentos para anhelar el regreso a Primera División. Inició la temporada con una actuación clave ante el Granada, próximo rival en desfilar por Riazor, este domingo (21.00 horas). Abrió la lata tras finalizar una jugada de fantasía en la que recibió un taconazo de Eddahchouri. Se encargó también de marcar el camino a la victoria en el Ibercaja Estadio contra el Zaragoza y aceleró con su 2-0 el triunfo contra la Cultural Leonesa en Riazor en la primera vuelta.
Nuevo enfoque
Antonio Hidalgo le otorgó en los últimos meses más responsabilidades en el doble pivote y en el inicio de la jugada. Ese movimiento quizá le restó incidencia ofensiva, pero no impidió a Mario seguir surtiendo a los atacantes. Es el cuarto máximo asistente de la liga con siete pases de gol, empatado con Yeremay, Cipenga, Manu Fuster, Sergio Arribas y Embarba.
Con la llegada de Riki, el madrileño ha alternado su rol tradicional en la mediapunta con el de acompañante del mediocentro asturiano en la sala de máquinas. Este último lo ejerció en el partido contra la Real Sociedad B, en el que trató de romper líneas con algún que otro pase anticipado para la carrera de Stoichkov o Eddahchouri.
Sin embargo, cuando las piernas pesan, Mario siempre sale a la palestra. Después de 90 minutos, y espoleado por el tanto del empate de Bil Nsongo, sacó fuerzas para galopar con el balón que le sirvió Altimira y batir por bajo a Aitor Fraga para culminar la remontada sobre la bocina. Porque cuando Mario Soriano marca, el Dépor tiene por costumbre llevarse a casa los tres puntos.
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