Franco Mastantuono, expulsado: el fuerte insulto del informe y cuántos partidos de sanción podría recibir
El ex River vio la roja tras protestar en el final de la caída del Real Madrd.
Esto es crisis, 'papá'
El fútbol no se explica solo con pizarras tácticas, porcentajes de posesión o el brillo de las promesas en la sala de prensa de Valdebebas. A veces, el fútbol es algo mucho más primario, más colmilludo y, sobre todo, más de “perro viejo”. Lo que hemos visto hoy, ante más de 65.000 espectadores en el Santiago Bernabéu, no ha sido solo una derrota del Real Madrid: ha sido una clase magistral de que en el fútbol, a veces, todo cuenta. Porque, para desgracia de la parroquia blanca, David venció a Goliat. El equipo del extrarradio no hizo otra cosa que demostrar que sabe jugar al fútbol, si entendemos el fútbol en todas sus definiciones.
Mientras el Madrid de Arbeloa intentaba encontrar el tono, moviendo el balón con una parsimonia casi académica —esa que permitía a Vinicius y Güler lucirse en la frontal, pero estrellarse contra el muro de David Soria—, el Getafe le recordó que en este deporte se viene a competir, no a desfilar. El “bordalismo” aterrizó en Chamartín con su manual de supervivencia bajo el brazo: bloque bajo, intensidad en cada duelo y una fe inquebrantable en que cada balón dividido es una cuestión de vida o muerte. Y, en el minuto 39, Martin Satriano firmó el acta de defunción blanca con un latigazo a la escuadra que dejó mudo al coliseo.
Arbeloa, que goza del favor del palco y de una narrativa que lo sitúa como el ocupante idóneo del trono blanco, chocó de frente contra la realidad. Su Madrid fue un equipo tierno, previsible y, por momentos, superado por la agresividad —bien entendida— de un Getafe que no pidió permiso para asaltar el templo. Ni el carrusel de cambios —con la entrada de Huijsen, Rodrygo o Mastantuono— ni el asedio final a base de balones colgados sirvieron para mover un ápice el guion azulón. Y quizá ahí esté una de las claves que validan la victoria del Getafe: no firmó un partido nefasto, pero tampoco hizo lo suficiente como para incomodar a su rival, que se sintió cómodo repartiendo amarillas tácticas y cortando el ritmo hasta la desesperación.
Bordalás, desde la banda, ni siquiera necesitó gritar demasiado. Su equipo es su espejo: un bloque granítico que sabe que, en el fútbol moderno, el orden, la picardía y saber sufrir valen más que mil pases horizontales.
Al final, el marcador del Bernabéu dictó sentencia: la teoría es de Arbeloa, pero los puntos —y la realidad— son de Bordalás. Porque, aunque en Valdebebas se diseñen futuros brillantes, hoy en Chamartín se impuso el presente más crudo. Y eso, Álvaro, "esto es fútbol, papá".
Natalio explica su polémica celebración tras marcarle al Tenerife: "He sido una presa en redes sociales, venían a por mí y a por mi familia"
"Tengo guardado un mensaje que dice: 'Ojalá que tu madre se cayera por las escaleras'. Y tiene su nombre ahí", ha afirmado Natalio Lorenzo para ilustrar algunas de las "faltas de respeto" e "insultos" que denuncia haber sufrido desde "una parte" de la afición del CD Tenerife. De ahí su gesto (llevándose la mano al oído) tras el gol que anotó el ariete frente al representativo en el duelo del pasado fin de semana entre el equipo insular y el actual club del ariete, el Real Avilés.
En declaraciones a 'Zona Mixta' el podcast oficial del cuadro asturiano, Natalio se refirió a su infeliz paso por la Isla (fue jugador del Tenerife en la temporada 10/11 que acabó en descenso a Segunda B y el tinerfeñismo los puso a él y a Julio Álvarez en el centro de la diana) y a las consecuencias del mismo. De ahí su controvertida celebración. "No va dedicado a todos porque hay una parte de la afición que me respeta, pero hay otra que no. Llevan muchos años con esto, desde que me fui de allí, y ya han pasado muchos años. Había jugado contra el Tenerife en otras ocasiones. No en el Heliodoro, sino como local, incluso metiendo gol, y no había sucedido nada. Lo que pasa es que, si veis mis redes sociales durante todos estos años, yo he sido una presa. Venían a por mí y mi familia con insultos", lamentó el jugador.
Crítica sí, insultos no
Natalio, seguidamente, detalló algunos de los insultos que asegura haber recibido de aficionados del Tenerife, lamentando especialmente aquellos que se referían a su familia. "La crítica la respetamos. Es parte de este deporte. Pero las falta de respeto o insultos... ya cuando se meten con tu hijo, mujer o familia. También con tus padres o tu madre. Yo tengo guardado un mensaje que dice: 'Ojalá que tu madre se cayera por las escaleras'. Y tiene su nombre ahí. Pero es que no quiero seguir por ese camino", expuso el protagonista en tono conciliador.
El futbolista, además, hizo ver su voluntad de "pedir disculpas" por su gesto a los aficionados que "de verdad" le han respetado. "Yo he estado callado todos estos años. Tengo amigos ahí a los que les jode la situación y yo soy el primero que sufrí. Dicen que si me hice millonario allí, pero yo venía de Primera División con el Almería y rescindí para ir a Segunda al Tenerife ganando menos dinero. Hubiese ganado mucho si hubiésemos subido porque tenía tres años de contrato y me fui perdonando los dos siguientes. Podría haber forzado para que me despidieran y no lo hice. Yo aposté por el Tenerife y no por otros sitios. En el extranjero había equipos que me ofrecían el doble o el triple. Eso son bulos", indicó en referencia a quienes le acusaron de "mercenario" tras su paso por la Isla.
Su mejor gol
Con bastante más alegría, Natalio finalizó refiriéndose a la acción que originó la polémica. El golazo sensacional que anotó desde larga distancia al borde del final y que valió un punto para su equipo. El mejor tanto de su carrera. "Me hago hueco y, en mi cabeza, es verdad que sí dibujo ese golpeo. Pero joder, que te salga tan perfecto... La verdad es que no me lo esperaba, pero la intención estaba ahí. A veces sale y otras no, pero si no pruebas no ocurre. Desde luego que es uno de los mejores goles de mi carrera. Es por todo: el escenario, el minuto, el momento. Todo lo que engloba al gol", concluyó el actual jugador del Real Avilés Industrial.