Otra vez un lío que tiene a Antonio Rüdiger como protagonista. Las informaciones sobre un supuesto tortazo a Álvaro Carreras el pasado mes de febrero aparecieron en los medios en los últimos días y fueron confirmadas por el lateral izquierdo.
"Respecto al incidente con un compañero, se trata de un asunto puntual sin relevancia que ya está zanjado. Mi relación con todo el equipo es muy buena", escribió el español en su página oficial de Instagram. Un texto que, si bien tenía intención de que la bola no se hiciera más grande, terminó por corroborar los hechos.
El de Carreras no es el primer episodio de agresividad que protagoniza Rüdiger. La lista de incidentes con el alemán no deja de crecer y cuenta con capítulos tanto dentro como fuera del Real Madrid.
En 2018, el central tuvo que ser separado de Kimmich durante un entrenamiento, en pleno Mundial de Rusia, tal y como reveló un documental de Amazon Prime. En 2021, noqueó a Kevin de Bruyne durante la final de la Champions, con un golpe que dejó al belga llorando, con un ojo morado y fuera de combate. Ese mismo año, lanzó un amago de mordisco a Paul Pogba por al espalda.
El problema crece
Su agresividad era de sobra conocida, pero lejos de calmarse con la edad, parece haberse potenciado desde su llegada al Real Madrid. En la memoria de todos está el lanzamiento de unas vendas al colegiado de la final de la Copa del Rey del año pasado, De Burgos Bengoetxea, así como un gesto de cortar el cuello dirigido a la afición del Atlético de Madrid en el Metropolitano.
En los últimos meses, Stanisic, futbolista del Bayern, le acusó directamente: "Rüdiger me insultó y, en mi opinión, es completamente inaceptable No necesito hablar sobre lo que pasó cuando estaba en el suelo. Puedes preguntarle a él, pero en mi opinión es completamente inaceptable. Solo se dijo una palabra, dos veces, puedes preguntarle tú mismo, tal vez sea lo suficientemente hombre como para admitirlo".
Unas semanas antes, un rodillazo suyo a Diego Rico generó mucha polémica por la intencionalidad del central. Su defensa en rueda de prensa fue incluso más preocupante: "A cámara lenta se ve terrible, no diré que no, pero si ves la jugada en sí... No voy a discutir con él, pero no lo maté. No hay que exagerar el contacto, porque si voy con intención, no se levanta del suelo".
El tortazo a Carreras no es el primero que da el alemán en un entrenamiento con los blancos. En 2024 las cámaras de El Desmarque le captaron dándole un bofetón en la cara a un utillero. A pesar del presunto tono jocoso del inicio del vídeo, el golpe es real y la escena evidencia la incomodidad del empleado del Real Madrid.
La excusa de competir al límite y las gracietas de apodarle 'el loco' han servido de salvoconducto hasta ahora, pero la gravedad de los episodios no solo afecta a la imagen del jugador, sino también a la del Real Madrid. Mientras en Alemania se plantean desde hace meses la posibilidad de que no juegue con la selección por su comportamiento, el conjunto blanco se encuentra ahora con la difícil decisión de renovar o no el contrato de Rüdiger, que termina este verano.