sports

Julián congela la esperanza: cruel derrota de un buen Oviedo en el minuto 94 (0-1)

Cuando todo sale mal, aún hay margen para que salga peor. No es la temporada del Oviedo, eso ha quedado de sobra demostrado a estas alturas. Hay una planificación deficiente y una serie de decisiones que han quebrado la confianza en el equipo. Pero que al Oviedo no le acompaña ni una pizca de suerte también es una evidencia. No va último por la fortuna, ni mucho menos, eso tiene que ver con los méritos contraídos. Y, sin embargo, la sensación es que debería sumar más puntos que los que enseña la tabla. El partido ante el Atlético es un perfecto resumen de la temporada. Jugó bien el Oviedo, compitió aún mejor. Se acercó con peligro en algunas ocasiones, pero Oblak mantuvo al Atelti vivo. Y cuando todos se conformaban a regañadientes con un empate que no sacaba al equipo de pobre, Julián Álvarez sentenció a los carbayones con un tanto que aplasta la esperanza en el minuto 94. Lo dicho: ni una pizca de suerte.

Se esperaba un partido de altas revoluciones, o al menos eso era el guion que le interesaba al Oviedo, pero de primeras no se vio nada de eso, sino más bien minutos de tanteo entre ambos. Salvo Hassan, que siempre escribe su propio guion, pero tardaría algo más en aparecer.

HTML ID:
127399684

Así que el Atleti se hizo con el mando aunque con ritmo pausado, de pocos sobresaltos. Venía de evitar el barranco ante el Brujas y le espera una cita con la gloria en Barcelona, por eso el plan B plasmado por el Cholo. Y por eso un equipo en cuarta, sin forzar demasiado. Tampoco es que regalara nada. El 3-0 del Rayo hace un par de semanas estaba demasiado reciente como para dimitir de otro partido.

Viñas asustó al empezar a Oblak con un robo sin premio en la zona más peligrosa, aunque Lookman, patada al aire cuando iba a rematar un córner, replicó para los atléticos. A partir de esos 5 minutos de buenas intenciones, todo se calmó.

Cedió el balón y algunos metros el Oviedo y no pareció una mala estrategia. Cardoso y Mendoza, fallones, invitaban a los de Almada a salir a la carrera. Sibo siguió centrado en cerrar y chocar. Fonseca, la novedad, lo intentó en corto y también en largo, algo que se echaba en falta en los pivotes del Oviedo esta temporada, siempre asegurando los pases, ni un resquicio al riesgo. El charrúa, al menos, probó con una nueva receta.

El dominio rojiblanco con acercamientos azules empezó a funcionar a los de Almada. Primero, centrándose en el flanco de Chaira (Oblak tapó cualquier hueco a Viñas tras un pase del marroquí a la zona roja) pero el peligro real llegó de la impredecible zurda de Hassan.

Había amagado el galo en los inicios, pero empezó su show en los últimos cinco minutos del primer tiempo. Le había sujetado bien hasta entonces el debutante Julio, pero con Hassan nunca puedes estar tranquilo. A veces, ni sus propios compañeros.

Esta vez tocó la versión más eléctrica. Conducción y centro sin compañero a los 40. Y, antes del descanso, otro slalom con un servicio tocado que Chaira remató de cabeza en el área pequeña. Oblak puso su guante XXL para evitar el gol. Había malgastado su baja más dañina el Oviedo, o la había neutralizado Oblak, pero aún quedaba una más. De la acción anterior salió un córner que Almada diseñó en corto y que sirvió para dejar a Reina ante el esloveno, aunque algo escorado. Chutó el andaluz abajo, pero el meta volvió a lucir envergadura para llegar al rincón y palmear lo justo un disparo con dirección a la red.

Cambios para agitar

Un robo, con carrera y cambio de ritmo, seguido de un centro sin control de Hassan sirvió para inaugurar el segundo acto y, de paso, reforzar las ideas. El Cholo ya contaba con Julián Álvarez en el campo tras el receso. Jiménez cabeceó desviado un córner para recordar que ante la igualdad reinante podría venir el peligro en el balón de parado.

Para sacudirse el dominio de la escena visitante, algo más marcado tras el descanso, probó el Oviedo más directo. Ganó Viñas la segunda jugada, la llevó y definió con la derecha. Un metro por encima del larguero.

Los cambios avivaron el asunto cuando el ritmo amenazaba con decaer. Soto Grado, el colegiado, ni hizo mucho por mejorar el panorama con un arbitraje quisquilloso y tardío en cada acción. Como si tuviera la cabeza aún en el pistón a Kounde. El Atleti introdujo a Koke, Griezmann y Simeone. Almada, a Thiago y a Ilic, sorprendente reaparición la del serbio con 20 minutos por delante. Cazorla vino después. El partido tardó en agitarse, aunque sí lo hizo cuando el cansancio hizo acto de presencia y los espacios aparecieron como por arte de magia.

Ilic probó la seguridad de Oblak. De seguido, Thiago lo intentó al palo corto. Fuera por poco. Quería morder más arriba el Oviedo, pero en una de estas, Griezmann encontró a Baena, que batió a Aarón. Pero el asistente levantó rápido el banderín.La jugada sirvió para constatar que el choque se había roto.

Siguió intentándolo el Oviedo hasta el final. Nada que reprochar a los de Almada, y cerrando con éxito cada intento rival a la contra. Mérito indiscutible este. Dos acciones para acabar. Una por bando. Viñas tuvo la gloria en la cabeza, a centro de Cazorla, pero Oblak detuvo sereno. Julián se encontró un balón rodando en el área azul, con demasiados oviedistas cerca de Aarón. Controló la Araña y batió abajo a Aarón para contribuir un poco más a agigantar la pesadilla de esta temporada. Ni la sonrisa de orgullo de un punto ante un gigante le queda a este Oviedo.

Read full story at www.sport.es →