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El exzaragocista y la amenaza de la mafia siciliana: "Me cagué todo"

El exzaragocista Pablo Álvarez, ya retirado del fútbol desde julio de 2020 y que jugó en La Romareda y en Primera en la temporada 11-12, en la mitad de ese curso, ya que llegó en enero cedido por el Catania, siendo clave en en el lateral derecho en la remontada zaragocista para la salvación en ese curso, narró hace unos días en un podcast en Argentina llamado El Fútbol su episodio con la mafia siciliana, con la Cosa Nostra, ya que el que fue su club en Italia, donde más jugó en Europa, está en la región de Sicilia. "Me cagué todo", aseguró el exfutbolista, de 41 años, tras contar cómo le recomendaron marcharse de una plaza pública cuando estaba con unos amigos mientras el Catania se jugaba el descenso en la 13-14.

Al Catania llegó en 2007 procedente de Estudiantes de la Plata y estuvo en dos ocasiones cedido, una a Rosario Central en 2009, y la de su llegada al Zaragoza, donde jugó 15 partidos en aquella segunda vuelta de la 11-12 culminada con la salvación en Getafe con Manolo Jiménez y donde el equipo zaragocista, el otro club europeo en el que jugó Álvarez, eludió con una remontada casi milagrosa bajar a Segunda. Regresó al club italiano y estuvo dos temporadas más, la última, la 13-14, finalizada con el descenso a la Serie B en Italia.

"El Catania fue el club en el que más jugué y en mi último año no me pongo de acuerdo con la dirigencia de querer continuar y en las últimas fechas yo no era concentrado ni nada, me iba a pasear y, cuando cumplí 30 años, de regalo vinieron cuatro amigos un fin de semana, con el Catania jugando de visitante. Nos fuimos a una plaza y estábamos tomando mate", empieza narrando Álvarez, un lateral aguerrido y canchero, como demostró en el Zaragoza.

"Se me acerca una persona muy bien vestida, se baja los anteojos (gafas de sol) y me dice: '¿Sabés quién soy? Te voy a pedir de favor que te retires del lugar porque me estás faltando al respeto, el Catania se está yendo al descenso y verte acá riéndote...'".

Pablo Álvarez no dudó ni un instante. "Entendía quién era la persona, agarré a mis amigos, que decían de ir a darle. ¿Qué vamos a darle? Agarrad las cosas y subid al auto, vámonos", les pidió Pablo Álvarez a sus acompañantes. "Sabía quién era, me cagué todo", finaliza en el podcast recordando la anécdota entre risas.

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