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El caso Gustavo Siviero: dos precedentes históricos entre Atlético Baleares y Mallorca desde mediados del siglo XX

Gustavo Siviero será quien dirija este sábado al Mallorca en el duelo crucial ante la Real Sociedad. Su presencia en el banquillo responde a una cuestión de tiempos y de sentido común. Martín Demichelis, que será el encargado de relevar a Jagoba Arrasate, fue anunciado como nuevo entrenador en la noche del jueves y se espera que aterrice en Palma para presenciar el choque ante los txuri-urdines, pero sin margen para preparar el encuentro. En este escenario, el exjugador bermellón, entrenador del filial, ha sido quien ha estado al frente de los entrenamientos del primer equipo durante la semana y se estrenará en Primera División en un contexto claramente provisional.

En la trayectoria del técnico argentino, que antes de llegar al Mallorca B pasó por equipos como Intercity, Hércules o Lleida, aparece también el Atlético Baleares, al que dirigió en dos etapas distintas. Un detalle que enlaza su caso con un precedente que se remonta a mediados del siglo XX. El último entrenador que se sentó en el banquillo del primer equipo del club bermellón tras haber dirigido al blanquiazul fue István Plattkó (o Esteban Platko).

Plattkó entrenó al Baleares en la temporada 1949/50, cuando el conjunto blanquiazul competía en Tercera División en un contexto todavía marcado por la posguerra, y cerró el campeonato en séptima posición. Años más tarde, en la campaña 1955/56, asumió el cargo en el Mallorca, también en Tercera, con un equipo que terminó segundo de su grupo y que accedió a la fase de promoción, aunque sin lograr el ascenso. En aquella liga, además, el Baleares fue el campeón, y los bermellones no fueron capaces de derrotarlo en ninguno de los dos partidos (3-2 para los blanquiazules en la ida y 2-2 en la vuelta). Sin embargo, los balearicos tampoco lograron la promoción a Segunda División.

Por su parte, Antonio Oviedo, una leyenda del Mallorca, tanto como jugador como de entrenador, también ha estado en los dos banquillos. Dirigió a los del Estadio Balear en las campañas 1972/1973, 1976/77, 1977/78 y 1985/1986 mientras que fue al Lluís Sitjar pocos días antes del inicio de la temporada 79-80, con el club en Tercera División en una de las etapas más negras en la larga historia de la entidad. Andrés Quetglas renunció por la falta de refuerzos y el presidente Miguel Contestí se sacó de la manga a Oviedo. Tras diecisiete victorias consecutivas, el Mallorca logró el ascenso a Segunda B.

En la temporada 80-81 el equipo logró su segundo ascenso consecutivo, en una temporada histórica al conseguir el campeonato de Segunda B. Para los nostálgicos, queda en el recuerdo la goleada al Córdoba en el Lluís Sitjar (5-0) y la remontada al Jerez tras ir perdiendo 0-2 a falta de quince minutos para el final del partido. Seis años después, el Mallorca volvía a la categoría de plata del fútbol español. Al curso siguiente llegó la despedida de Oviedo del Mallorca, que se produjo un 22 de diciembre de 1981 cuando, por unanimidad, la junta directiva presidida por Contestí decidió destituirle.

Siviero, por su parte, vivió su etapa más recordada en el Atlético Baleares entre 2010 y 2012. En la temporada 2011/12, el equipo fue campeón de su grupo de Segunda División B y se quedó a las puertas de regresar a la categoría de plata tras casi 50 años de ausencia, al caer en la eliminatoria de campeones ante el Mirandés de Pablo Infante —que aquel año alcanzó las semifinales de la Copa del Rey— y, ya en la repesca, quedar eliminado por el Lugo.

Su salto al primer equipo del Mallorca llega, además, tras una campaña compleja. El pasado curso, Siviero estuvo muy cerca de ser destituido como técnico del filial tras descender a Tercera RFEF con seis jornadas de antelación, en una temporada muy decepcionante. Meses después, pasa de verse cuestionado en el Mallorca B a debutar en Primera División, recuperando una coincidencia histórica entre los dos grandes clubes de Palma que no se daba desde mediados del siglo XX.

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