Las elecciones del Barça entran en la recta final y la presidencia se resolverá en un cara a cara entre Laporta y Víctor Font

La junta electoral comunicará en las próximas horas la proclamación definitiva de ambos como aspirantes para las elecciones del 15 de marzo.
Más información: Laporta justifica el patrocinio de RD del Congo en el Barça: "En todas partes se violan los Derechos Humanos"
Cancelo, en la recámara
Una ‘orquesta’ de 7.500 culés para liderar el ambiente del nuevo Camp Nou
En pleno debate sobre cómo debe ser la futura grada de animación del nuevo Camp Nou y con el horizonte electoral en el FC Barcelona cada vez más presente, surge una propuesta que apela directamente a la esencia del barcelonismo. Bajo el título “Camp Nou, Clam Nou”, Jordi Sant , cofundador de la Penya Almogàvers en 1989 y uno de los históricos impulsores de la animación en el estadio, plantea una reformulación integral del apoyo desde las gradas para convertir el estadio en una olla a presión.
Sant, precursor también de los mosaicos del Barça desde 1992, ideólogo de la Grada Jove (93) y quien acuñó el término “ Grada Animació 2009”, defiende que la remodelación del estadio no debe ser solo una transformación arquitectónica, sino también emocional. “Si la Reforma del Camp Nou encarna un verdadero cambio de piel, ahora es una oportunidad de oro para ensalzar con más luz lo más trascedente… el alma de su afición”, explica.
Dos pulmones para un solo corazón
El eje central de la propuesta pasa por la creación de dos grandes ‘Grades de Suport’ (Clam Nord y Clam Sud) que actuarían como motores del ambiente, con una capacidad conjunta de entre 6.000 y 7.500 aficionados. La idea se inspira en el símil de una orquesta: si los anfiteatros tradicionales, con estructura de 180 grados, cuentan con un solo director, un estadio como el Camp Nou, de 360 grados, debería tener dos focos de liderazgo para maximizar su potencial acústico y emocional.
“Un solo corazón, dos grandes pulmones”, resume Sant, convencido de que estas dos grandes áreas pueden contagiar al resto del estadio hasta convertirlo en un “Estadi d’Animació” con mucha más regularidad de lo que ha hecho nunca históricamente. El objetivo es que la grada pase de ser reactiva a proactiva, que el público no solo responda a lo que ocurre en el césped, sino que lo empuje también asumiendo el rol de jugador número 12 en cualquiera de las circustancias.
Un nuevo departamento estructural
Pero la propuesta no se queda en la ubicación física de los aficionados. Sant plantea integrar el apoyo desde la grada como un valor estratégico dentro del organigrama del club, mediante la creación de un Departamento de Suport de Grades “Clam Nou”, encuadrado en el Área Social.
Este departamento se articularía en tres ámbitos: la gestión de las Grades de Suport (Clam Nord y Clam Sud), la activación general de toda la afición presente en las gradas bajo el lema “Tots Units Fem Força” y la organización de desplazamientos, recuperando el llamado “Esperit de Basilea” como símbolo del barcelonismo viajero y comprometido. “Sin asumir el apoyo de las gradas como un valor estratégico plenamente integrado en el modelo de club, cuesta mucho transformar una idea sólida en una realidad estructural”, advierte el impulsor de la iniciativa, que lleva décadas defendiendo e intentando transmitir esta visión ante distintas directivas.
Identidad propia frente al modelo ‘entertainment’
Otro de los puntos clave es la diferenciación respecto al modelo de espectáculo importado de otras ligas. Sant no rechaza las acciones de entretenimiento en la previa, el descanso o el postpartido, pero subraya que no pueden convertirse en el eje central. “Lo más trascendente es que emerja el actor principal que potencialmente los culés llevan dentro… la pasión traducida en el alma y la voz de apoyo de la grada”, señala. La propuesta apuesta por un estilo mediterráneo, natural y auténtico, con momentos puntualmente sincronizados —como los mosaicos o cánticos conjuntos— pero lejos de darle el mínimo impulso a una animación “dirigida al estilo norteamericano”, que considera más artificial.
En un momento en el que el debate sobre la futura grada de animación vuelve a estar sobre la mesa y con elecciones a la vista, “Camp Nou, Clam Nou” se presenta como una hoja de ruta para que el nuevo estadio no solo impresione por su arquitectura, sino también por su atmósfera. La pelota, ahora, está en el tejado de los candidatos y de un barcelonismo que sigue soñando con darle un vuelco a una deuda histórica….el convertir el Camp Nou en un auténtico Clam en cada partido.