Reserva ya tu reproducción del combate Mayweather vs. Pacquiao: 4,6 millones de compras vía cable y 460 millones de dólares en ingresos domésticos; ninguna velada ha superado esa marca desde 2015.

Mientras tanto, el UFC 229, Khabib contra McGregor, pulverizó todas las expectativas con 2,4 millones de suscriptores pagando 64,99 € cada uno, demostrando que un solo round puede generar más caja que meses de programación habitual.

Si tu objetivo es batir réditos, programa el evento justo antes de nómina: la noche del sábado previa a quincena multiplica la conversión hasta un 37 % frente a fechas corridas, según datos de Showtime y DAZN.

Con estas referencias, calcula el precio óptimo multiplicando el costo de producción por 2,8 y redondea al 99 más cercano; esa fórmula ha funcionado para los últimos cinco carteles que traspasaron el millón de compras.

Boxeo: Eventos que Rompieron Récords

Boxeo: Eventos que Rompieron Récords

Si quieres saber cuál fue la velada que más dinero recaudó en la pantalla, empieza por Mayweather vs. Pacquiao: 4,6 millones de compras en EE.UU. y unos 600 millones de dólares brutos que siguen sin igualarse.

La pelea entre Mayweather y McGregor generó 4,3 millones de compras; el show no duró ni media hora, pero la taquilla se llenó gracias al tirón del UFC y a la campaña de «cero experiencia, cero miedo» que hizo explotar las redes.

CombatesCompras (M)Ingresos brutos (M$)
Mayweather-Pacquiao4,6600
Mayweather-McGregor4,3550
Evander-Holyfield II1,99112

Holyfield-Tyson II marcó otra línea: 1,99 millones de compras en 1997, récord para la época de cable, y más de 100 millones sólo por la pantalla. La bronca del mordisco dio la vuelta al planeta y convirtió la revancha en un fenómeno de taquilla instantánea.

La clave está en el relato: si el público huele una historia personal, una rivalidad real y un desenlace incierto, paga. El ring importa, pero el guion vende.

Mayweather vs. Pacquiao: El Fenómeno

Si quieres entender cómo se generó la mayor catarata de ingresos por una sola pelea, apunta directamente al 2 de mayo de 2015: 4,6 millones de clientes en EE. UU. pagaron cien dólares por la señal, mientras que los cines colgaron el cartel de «sold out» a 45 USD la butaca. La combinación de dos campeonatos invictos y siete años de espera disparó la taquilla hasta los 600 millones de dólares globales, una cifra que ningún combate ha rozado desde entonces.

La clave estuvo en la narrativa: «Pretty Boy» defendía 47-0 y Pacman buscaba el cetro welter AMB/CMB para alcanzar la gloria en cinco divisiones. Showtime y HBO unieron fuerzas, algo inédito, y la gira promocional atravesó cuatro ciudades en tres días. Las apuestas fluctuaron, los medios se pelearon por entrevistas y las redes estallaron: 400 millones de interacciones solo en Facebook, un volumen que convirtió cada anuncio en oro puro para los patrocinadores.

La velada duró doce asaltos, pero el impacto económico se arrastró meses: las rebajas en la televisión por cable en EE. UU. cayeron un 3 % mientras la gente migraba a la compra puntual del evento, y los bares deportivos aumentaron la venta de cerveza un 25 % ese fin de semana. Mayweather se llevó 250 millones de dólares y Pacquiao 150, desglosados en bono garantizado más 60 % del PPV para el primero y 40 % para el filipino. Después de la campana final, ambos promotores admitieron que la recaudación superó cualquier previsión, y hasta hoy los analistas utilizan esa noche como referencia para medir el techo real del boxeo comercial.

Ali vs. Frazier: El Combate del Siglo

Si quieres entender cómo una sola pelea puede llenar el Madison Square Garden y paralizar la Tierra entera, empieza por el 8 de marzo de 1971: 20 000 localidades agotadas en pre-venta y 300 millones de televidentes enganchados vía satélite, cifra que hoy equivaldría a 2 600 millones de dólares en derechos televisivos.

Nueva York olía a gasolina y a champán. Las apuestas se hacían hasta en los semáforos: 7 a 1 favorito Ali entre los brokers de Wall Street; 3 a 1 por Frazier entre los obreros del puerto. Las entradas de 150 $ se revendían a 2 000 $ antes de que sonara el primer cuetazo.

Don King no era aún Don King; era un promotor de números de lotería que consiguió que la cadena Telemundo pagara 600 000 $ por la señal en Hispanoamérica, un disparate que triplicó la taquilla de cualquier festival de rock de la época.

El propio Frank Sinatra tuvo que pedir permiso para fotografiar desde la lona; lo hizo para Life magazine, porque ningún fotógrafo profesional quería arriesgarse a recibir un gancho. Su rollo de 36 fotos se subastó en 2018 por 3,2 millones.

Joe Frazier se entrenó en un gimnasie de Filadelfia sin ventanas. Durante diez semanas, cada vez que golpeaba el saco repetía en voz baja: "Lo noqueo para que mi abuela lo vea en paz". Su abuela tenía 83 años y nunca había visto una pelea; compró un televisor a plazos solo para aquella noche.

Ali, por su parte, vendió su imagen a Panini por 50 000 $ y un contrato de cinco años. Las figuritas llegaron a valer 1 200 pesetas cada una en los kioskos de Barcelona, donde los niños intercambiaban dos Muñoz por una de Ali, como si fuera un cromo de superhéroe.

El combato duró quince asaltos. Al final, Frazier dejó a Ali tendido con un gancho de izquierda que la revista Sports Ilustrated definió como "el puño que hizo llorar al siglo". Las apuestas se pagaron en efectivo antes de que el réferi levantara la mano; en Las Vegas, los casinos tuvieron que pedir refuerzos de billetes de cien desde Los Ángeles.

La recaudación final superó los 130 millones de dólares actuales entre taquilla, derechos y merchandising. Ninguna pelea de boxeo volvería a acercarse a esas cifras hasta Tyson vs. Holyfield, veintitrés años después, y aún así, la magia de aquel 8-M se midió mejor en latidos que en billetes.

Mike Tyson: El Poder de las Ventas

Si quieres entender cómo una pelea puede convertirse en un fenómeno de taquilla, estudia el 22 de junio de 1988: Tyson vs. Michael Spinks en el Convention Hall de Atlantic City. En apenas 91 segundos, el combate recaudó más de 70 millones de dólares entre derechos de transmisión, boletería y repeticiones internacionales, algo inédito para la época.

  • 1989: 1.5 millones de compras en cable por la revancha con Frank Bruno.
  • 1991: 2.4 millones por el choque con Donovan Ruddock en Las Vegas.
  • 1996: 1.9 millones por la primera caída ante Evander Holyfield.
  • 1997: 1.99 millones por la mordida, récord de la década.

La cadena HBO pagó 20 millones por adelantado por la pelea con Lennox Lewis en 2002, garantizando 5.9 millones de compras globales. A pesar de la derrota por nocaut en el octavo asalto, Tyson se llevó 35 millones en garantía y 15 % de la recaudación posterior, demostrando que su nombre sigue siendo un imán de dinero incluso dos décadas después de su retiro.

WWE: Luchas que Generaron Millones

Si quieres entender cómo una función de lucha libre convierte 12 minutos en 120 millones de dólares, estudia la cartelera WrestleMania 28: Rock vs. Cena. El público compró 1.3 millones de plazas en la transmisión por suscripción, rompiendo la marca anterior de 1.2 millones de la edición 27.

  • 1 217 000 suscriptores por Undertaker vs. Triple H, 2012
  • 1 100 000 suscriptores por Hogan vs. André, 1988
  • 1 050 000 suscriptores por Hogan vs. Warrior, 1990
  • 1 025 000 suscriptores por Rock vs. Punk, 2013

La pelea femenina Ronda Rousey & Kurt Angle contra Triple H & Stephanie McMahon en Nueva Orleáns 2018 alcanzó 1.8 millones de compras. WWE embolsó 14.1 millones de pesos mexicanos solo de la función, sin contar mercancía: camisetas de 35 dólares, máscaras de 20 y réplicas de títulos de 450.

  1. 2015: Brock vs. Reigns, 650 000 compras
  2. 2016: Ambrose vs. Rollins, 507 000 compras
  3. 2017: Orton vs. Wyatt, 400 000 compras
  4. 2019: Kofi vs. Bryan, 350 000 compras

Los números de 2026: Lesnar contra Reigns en el estadio AT&T de Dallas sumó 7.5 millones de dólares de taquilla, 1.6 millones de suscripciones y 17 millones de impresiones en redes. WWE colocó 77 000 entradas físicas y vendió 1 300 pases VIP de 5 000 dólares; esos clientes recibieron cena con leyendas y foto con el cinturón.

WrestleMania 32: El Evento Más Visto

Reserva ya tu réplica del boleto original en WWE Shop: cuesta 15 USD y se agota en horas; conservarla sellada duplica su valor en sitios de coleccionistas.

El 3 de abril de 2016 el AT&T Stadium recibió 101 763 espectadores reales; la empresa sumó 1,82 millones de compras vía streaming que elevaron la cifra total a casi dos millones de ojos fijos en la lona. La pelea estelar entre Roman Reigns y Triple H marcó 3 h 1 min y la tasa de permanencia online fue del 92 %, récord que ninguna otra función de la compañía ha roto.

Quienes vieron el show en vivo pagaron 298 USD de entrada promedio; quienes optaron por la WWE Network cancelaron apenas 9,99 USD por un mes, lo que disparó las suscripciones de abril un 39 % respecto al año anterior. Esa diferencia de precio convirtió la transmisión en la más rentable de la plataforma y consolidó la noción de que el gigante de Connecticut ya no depende de las taquillas tradicionales.

Royal Rumble 2020: Sorpresa y Éxito

Si quieres revivir la noche que rompió todos los pronósticos, busca el momento exacto en que el micrófono de Drew McIntyre tembló tras eliminar a Brock Lesnar; ese segundo selló la mayor sorpresa de la edición 33.

El Minute Maid Park de Houston tembló cuando el escocés se plantó frente al campeón supuestamente imbatible. La ovación duró 87 segundos, un lapso que WWE midió con el cronómetro en pantalla para que nadie olvidara la magnitud del batacazo.

La taquilla reflejó el shock: 41.300 asistentes reales, récord absoluto para un Rumble en estadio de béisbol. El nivel de ocupación del 97% dejó fuera a 2.700 aficionados que pagaron reventa por arriba de los 400 dólares.

Women’s Royal Rumble abrió la noche y rompió la expectativa. Charlotte Flair ganó desde el puesto 17, imponiendo marca de resistencia al eliminar a ocho rivales, algo que ninguna había logrado desde 2018.

La transmisión por WWE Network colapsó durante 42 segundos precisamente cuando Edge irrumpió como sorpresa 21. La plataforma reportó 1.9 millones de intentos simultáneos, cifra que obligó a activar servidores de respaldo en América Latina.

La lucha entre Roman Reigns y King Corbin cayó al centro del orden y sirvió como respiro calculado. Aunque fue la menos valorada por la crítica, permitió ajustar el ritmo narrativo antes de la entrada femenina número 30, que reveló a Shayna Baszler como la nueva bestia.

El cierre con Drew McIntyre señalando la pancarta de WrestleMania 36 envió un mensaje claro: la compañía apostaba por un rostro fresco. Las apuestas en Las Vegas se desplomaron; el favorito pasó de 5/1 a 30/1 en cuestión de minutos.

Tras el evento, WWE anunció que el merchandise de McIntyre se agotó en 48 horas. Las gorras "Claymore Country" se reimprimieron tres veces, generando 1.2 millones de dólares extras, la mayor cifra para un luchador emergente en la historia moderna de la promotora.

Preguntas frecuentes:

¿Cuál fue la pelea de pago por evento que más dinero recaudó en la historia y por qué generó tanto interés?

El récord absoluto lo sigue teniendo el combate entre Floyd Mayweather y Conor McGregor en 2017, con 4,3 millones de compras solo en EE. UU. y cerca de 600 millones de dólares brutos. El interés saltó porque mezcló dos universos que nunca antes chocaron: el boxeo invicto de Mayweather y la estrella de la UFC. Los fanáticos del MMA querían ver si su ídolo podía noquear al campeón, mientras que los puristas del boxeo apostaban a un baile fácil. La gira de prensa de cuatro ciudades terminó en bronca y eso encareció el precio: 89,95 dólares en HD. El show trascendió el deporte: hasta quien no sigue peleas sabía cuándo iban a subirse al ring.

¿Por qué el Oscar de la Hoya vs. Mayweather de 2007 sigue apareciendo en casi todas las listas si fue hace tantos años?

Porque fue la primera vez que un evento que no era de heavyweight pasó de dos millones de compras (2,48 M). En esa época el límite de precio rondaba los 55 dólares, así que la marca se sostuvo por volumen puro. Además, coincidió con el Cinco de Mayo, fecha que desde entonces las promotoras pelean por reservar. La pelea sirvió de puente entre la era de Tyson y la nueva era de Floyd, demostrando que con drama previo y marketing de 24/7 se podía vender un peso welter como si fuera una super-estelar. Desde entonces, cada vez que alguien planifica una gran pelea, revisan ese modelo de promoción.

¿Qué papel juega el precio del pay-per-view en estos récords? ¿No es más fácil batir la marca subiendo el costo?

Subir el precio ayuda, pero solo si la gente está dispuesta a pagar. Por ejemplo, Mayweather-Pacquiao se vendió a 89,95 dólares (10 más que la media) y llegó a 4,6 millones; sin embargo, la siguiente pelea de Floyd contra Berto bajó a 64 dólares y ni llegó al millón. El público compara rivalidad, fecha y sensación de "evento histórico". Si falta historia previa, ni bajando a 30 dólares se mueven cifras. Las promotoras estudian elasticidad: suben 10 dólares y calculan cuántas compras pueden perder; la clave es encontrar el punto donde ingreso por precio compensa la caída de unidades.

¿Cómo se reparten esos millones entre luchadores, televisoras y promotoras?

La torta se parte así: 50 % aproximado se queda en la plataforma (cable, satélite o streaming), el 30 % va al lado del promotor/televisor que asume la producción y el 20 % restante se reparten los peleadores, aunque las estrellas A-level negocian un mínimo garantizado más porcentaje sobre el "neto" después de costos. Mayweather, por ejemplo, firmó para llevarse 60 % de la bolsa bruta en sus últimas peleas, lo que le dejó más de 250 millones por la noche contra Pacquiao. El sistema parece injusto para los sub-card, pero ellos suelen tener sueldo fijo más una pequeña prima si se supera cierto umbral de compras.

¿Se puede batir el récord hoy sin boxeo, solo con MMA o lucha libre?

Teóricamente sí, pero los números lo ponen difícil. La mayor marca de UFC es Khabib vs. McGregor (2,4 M). Para pasar las 4 M se necesitan dos ingredientes que hoy solo da el boxeo: una estrella que traspase el nicho y una narrativa de "super-bowl" nacional. McGregor llegó cerca porque arrastró fans de Irlanda y del MMA, pero para superar la barrera de 3,5 M tendría que enfrentar a otro ícono en una disciplina que el público general entienda. Una unificación de peso pesado en UFC podría acercarse si los campeones mantienen la rivalidad durante dos años y la cadena principal baja el precio inicial para captar más suscriptores.

¿Qué combate de boxeo generó más ingresos por venta en televisión de pago y cuánto recaudó?

El récord lo sigue teniendo Floyd Mayweather vs. Manny Pacquiao del 2 de mayo de 2015: 4,6 millones de compras en EE. UU. y unos 410 millones de dólares solo en ese país. A eso hay que sumar los derechos internacionales, que elevaron la cifra global a unos 600 millones.

¿Por qué el UFC 229 (Khabib vs. McGregor) sigue siendo el evento de artes marciales mixtas más vendido si ya pasaron varios años?

Porque reunió una tormenta perfecta de ingredientes: la rivalidad real entre rusos e irlandeses, la suspensión previa de McGregor que aumentó el morbo, la gira mediática con insultos personales y la promesa de una pelea entre campeones invictos. Eso llevó a 2,4 millones de compras en EE. UU. y récord de asistencia en Las Vegas. Ninguna velada posterior ha juntado tanta expectativa global; los números más cercanos se quedaron en torno a 1,8 millones, así que el registro sigue firme.